Sociable

sábado, 22 de noviembre de 2014

¿Telmo Zarra, el pichichi del Athletic, era gitano?

Hoy se hablará mucho en los medios de comunicación sobre el récord de goles que tenía el mítico futbolista del Athletic, Telmo Zarra (Telmo Zarraonandia Montoya) y que ha sido arrebatado por el barcelonesa Messi. Sin embargo, lo que nos ocupa en este blog no es la temática deportiva, sino la del Pueblo Gitano y ahí es donde entra "en juego" Zarra. 

Navegando por las redes se establece o se niega el origen gitano de este brillante futbolista, incluso encontramos un interesante debate en un foro de la wikipedia. Algo similar suele ocurrir con ilustres personajes como Yul Brynner, al que unos no dudan en darle su origen gitano por parte materna, mientras que otros lo cuestionan mucho (ver artículo de URBINA, M.: "Yul Brynner, realidad o ficción", en: I Tchatchipen. Octubre-diciembre 2001)

Como investigador de la Historia del Pueblo Gitano en Euskal Herria, no me queda otra opción que acudir a las fuentes primarias, viendo que los propios descendientes de Zarra niegan su condición de gitano (como decíamos, en el foro creado en la wikipedia sobre el tema, su presunto sobrino, presentado como Telmo Zarraonandia Ayo, insiste que su tío no era gitano).

Estas fuentes primarias que nos podían dar alguna pista han sido los Registros Sacramentales alojados en Dokuklik. No queremos entrar en análisis sociológicos y antropológicos sobre su cuestión social o composición numerosa de la familia.

No ha sido difícil reconstruir su genealogía, contando con los medios informáticos de hoy en día que nos evitan el tedioso esfuerzo (o diversión para algunos, pero siempre esfuerzo) que supone acudir in situ a los archivos registrales. Además, el investigador Antonio Castejón ya la tenía elaborada y subida en la web: http://www.euskalnet.net/laviana/. 

Como observamos, "Zarra" se llamaba Pedro Zarraonandia Montoya, nacido en 1921 e hijo de Pedro Telmo de Zarraonandia Barturen y Tomasa Águeda de Montoya y Salazar. Dejando de lado la linea paterna, parece más acertado seguir la materna por una cuestión de casuística (hay muchos gitanos apellidados Montoya y Salazar). Tomasa desciende por parte paterna de una larga saga de "Montoyas" que se remonta hasta principios del XVII (que podamos comprobar), algo muy habitual en el lugar de origen de la familia, Álava (Treviño y Ribera Alta). Sin embargo, no hemos encontrado ninguna vinculación con el término gitano que sí se solía referir en los registros, sobre todo en el siglo XVIII, aunque no de manera habitual. Tampoco hemos podido comprobar que su familia emparentara con otras sí reconocidas como parte del Pueblo Gitano en Euskal Herria (Echeverria, Berrio, Valdés...), aunque en su genealogía sí se encuentren "Díaz de Heredia, Urrutia, e incluso Sarralde, que podía venir de "Larralde", apellido muy gitano en la zona de Lapurdi durante la Edad Moderna.

Por lo tanto, ante la pregunta de si Zarra es gitano, nuestra respuesta es que no hay pruebas en las fuentes escritas que lo corroboren, mas allá del habitual método de la "ocurrencia" de los medios de comunicación. Pero... esto no quiere decir que no lo fuera.

martes, 17 de septiembre de 2013

De cómo hacer Historia del Pueblo Gitano vasco - Ijito Herriaren Historia jorratzeko modu berriei buruz



Aquí dejo otro artículo que hice para la empresa cultural "Ereiten" sobre cómo estudiar la Hª del Pueblo Gitano a partir de un documento común:

EUSKARA:http://www.ereiten.com/blog_view.php?uuid=42&lang=es
CASTELLANO:http://www.ereiten.com/blog_view.php?uuid=42&lang=eu

lunes, 8 de julio de 2013

Apellidos gitanos II: "Modelos de distribución de apellidos en la población gitana española".



Visto que despierta tanto interés el tema de las genealogías, dejamos en nuestro blog un analítico y cuantitativo estudio antropológico llevado a cabo por J. Lermo, J. Román, M. D. Marrodán y M. S. Mesa:

http://www.didac.ehu.es/antropo/13/13-6/Lermo.pdf

viernes, 10 de mayo de 2013

Gitanofobia, estereotipos y negación de la identidad en el ámbito académico.

Hoy traemos una entrada un poco peculiar, no es una investigación científica, pero sí una reflexión muy interesante a la hora de realizarla. Este texto que a continuación podemos ver, está extraído de un comentario que realizó la doctora Sarah Carmona en http://nocionescomunes.wordpress.com/2011/02/04/gitanos-descolonizando-el-mito-de-un-pueblo/. Aunque ya había tenido oportunidad de leerla y escucharla, me ha parecido muy interesante dejar en este blog la siguiente reflexión:

Gitanofobia, estereotipos y negación de la identidad en el ámbito académico.


He sido invitada hoy a participar a este seminario (hace referencia a un seminario celebrado en Madrid en Febrero de 2012) para hablaros de “gitanofobia” y de xenofobia anti rroma en Europa. Es un programa extenso, que para serle sincera no es para nada mi tema de predilección, por lo menos como investigadora e académica. Si el racismo es una realidad cortante y destructora, una realidad que haya podido ser la mía como la es de mucho, es en sí mismo, una temática que me niego a indagar en lo que se refiere a una mera descripción de sus manifestaciones (no soy ni socióloga, ni antropóloga, ni psico socióloga). Hubiese podido interesarme al asunto de un punto de vista historiográfico pero cuando me he consagrado a ello siempre ha sido para servir otra causa.
Sin afán de impactaros, si no soy para nada un teórico de las manifestaciones de gitanofobia en Europa, es primero por principio. ¡Cuidado, el racismo contra los Gitanos existe y a todos los niveles, en la calle como en las esferas intelectuales! Y tengo la certeza de que, cada día, un Gitano muere por el hecho de ser quien es, por su pertenencia étnica (en mano de un neo nazi, en el incendio de un terreno, en un hospital por no haber sido atendido correctamente, en un campo de refugiados contaminado de Kosovo, de la heroína en una chabola madrileña, o de sus propias manos como, desde un tiempo se está dando en Inglaterra). Pero, si os estoy hablando de principios, es porque, como historiadora, soy plenamente consciente del peligro que supone constituirse como un “homo victimus”.
Como bien lo sabéis, el racismo es un monstro de siete cabezas y me limitare con hablarle de la cara que cada día frecuento como historiadora. Una manifestación sabia del racismo, aun más perniciosa ya que no huele a azufre, no lleva botas para militares, no profiere insultos racistas pero que no es menos mortífera, sino aun mas. Por lo tanto, evocaré muy brevemente como un cierto estudio de la historia y la cultura gitana puede tener consecuencias desastrosas sobre la percepción externa de nuestro pueblo así como en su propia auto identificación. Intentaré explicarle como una lectura o más bien una interpretación institucionalizada (una negación a ver, a la apertura o a catar “otra verdad”) de nuestra historia, nuestra cultura y nuestra cosmogonía puede ser el instrumento y/o la consecuencia de un gitanofobia intelectual.
Con el propósito de entender mejor cual es el reto de las ciencias sociales, de la historia, y de sus respectivas difusiones en un contexto gitano, es preciso no perder nunca de vista que los canales de la difusiones de contenido escolar, académico para los Gitanos en Europa son muy limitados y que la educación, el propio material, la esencia, la matriz del conocimiento no se encuentra en manos de los interesados (los gitanos en general, y los gitanos pedagogos en particular) pero en las manos de las instituciones europeas, quienes desde ya más de dos generaciones diseñan los contenidos del saber para los Gitanos. El Pueblo Gitano es, en cierto modo, el único pueblo en Europa que no puede disponer de sí mismo. Si la escuela asienta las bases cognitivas del alumno, en nuestro caso se encuentran en manos de un nombre reducidos de personas sentados en oficinas en Estrasburgo, y quienes son desgraciadamente muy ignorantes del sentir gitano. Imaginaos un instante que los programas escolares españoles estuviesen elaborados por comisiones educativas americanas…
Intentaré por lo tanto haceros entender como una historia leída/pensada/ elaborada, por parte de las instituciones o no, desde el prisma del estereotipo puede tener consecuencias desastrosas tanto sobre su propio objeto de reflexión (en este caso el Pueblo Gitano) como sobre la sociedad mayoritaria. Para esto, trabajaremos sobre dos estereotipos básicos transmitidos a través de la historiografía y de los “Rromologos” (especialistas en historia y ciencia social sobre asuntos gitanos) en general y que integraron el imaginario de la sociedad mayoritaria hasta el punto de adentrarse en la propia percepción que los Gitanos tienen de sí mismo.
1-el primero es el estereotipo del Gitano como “hijo del viento”
2- el segundo es la imagen del Gitano como una individualidad que pertenece a un grupo social problemático y no a un pueblo.
Esas das presuposiciones que en el fundo son muy diferentes en sus respectivas concepciones de lo que supone ser Gitanos (la primera por ser la consecuencia de una visión romántica, la segunda por ser negación de identidad con tufo negacionista) nos proponen una interpretación totalmente errónea de un material histórico concreto, existente. Sin embargo, por muy diferentes que sean tienen los mismos efectos y las mismas consecuencias sobre la historia gitana y su comprensión. A la imagen de esos tres monos japoneses, uno sordo, el otro ciego y el tercero mudo, parece que los académicos (o seudo académicos) desprecian una serie de indicios que dificultarían sus teorías. Por fin, veremos concretamente como esos errores/manipulaciones/obcecaciones tienen consecuencias concretas sobre el pueblo Gitano, su afirmación y su emancipación (entendiendo también emancipación como una liberación y no solamente como un desarrollo).
Esos mensajes tienen efectos sobre las relaciones que tenemos con nuestras propias identidades, de lo que somos y de cómo nos percibimos, es lo que se conoce en psicología social como el síndrome de Pygmalion. También tienen consecuencias sobre nuestras “memorias históricas” que sean individuales o societales, así como sobre nuestra “construcción identitaria nacional”, dicho de otra manera sobre nuestro despertar político.
Esas lecturas erróneas atacan por lo tanto la individualidad, el grupo (la “endaya” en rromani) y el supra nacional, carcomiendo así, como un virus, las bases del pueblo gitano, es decir su historia y su idiosincrasia.
La memoria es orientada, puesto sobre raíles. La historia es contada, impuesta. Muy pocas veces se ve pasada por la criba del discurso crítico. Sirve una meta, una ideología. O cuando está desprovista de malas intenciones, es etnocentrista “gadjicentrista” por lo tanto errónea.
Sin embargo, es verdad que una de las grandes dificultades del historiador es hacerse el garante de una cierta neutralidad y de tejer un discurso crítico sobre el pasado. Ser historiador es ante todo reconstruir los hechos y los eventos del pasado, teniendo en mente un examen contextual y una interpretación conceptual de esos acontecimientos. Por supuesto, la interpretación siempre se hace desde una cierta subjetividad, la del individuo, de su bagaje. Pero, una actitud consciente es necesaria y se impone una objetividad máxima. La objetividad absoluto no existe pero una serie de condición para el estudio de la historia es necesaria y básica y tal vez pueda resumirse muy brevemente con esas pocas palabras: contextualización, historicismo, comparación y conceptualización. Presuposición casi ausente en la historiografía gitana. A veces parece que en el ámbito de la investigación en estudios gitanos, la calidad de aficionado está permitida, como si de una excepción se tratase. La falta de excelencia parece permitida, como si se nos hiciese un favor o como si la materia no se mereciera la exigencia de una ética profesional. El “rromologo” siempre tiene derecho a la mediocridad o a saltarse las reglas más elementales en materia de profesionalismo científico.

Está claro que la historia no se puede reducir a una actividad narradora única, participando así a la una elaboración subjetiva e imaginativa y sin embargo es a menudo el caso en el ámbito de la historiografía rromani. No se trata de decir una verdad, la verdad absoluta no existe en historia, no se trata de geometría, pero de evitar las lecturas epistemológicamente falsas.
Cojamos por ejemplo mi campo de trabajo. Actualmente, trabajo sobre la historia militar del Pueblo Gitano. ¿Os extraña verdad? ¿Hay algo más incongruente que esto? Estudiar la historia militar de este pueblo pacífico, de esos Gitanos quienes sobre caminos campestres, las melenas al viento, cuidaban de sus caballos, hacían canastas, afilaban sus cuchillos recientemente forjados a la vera de los ríos de agüita clara, tarareando aires que hacían “tirititran”! (primer estereotipo)
Tengo otra versión si queréis, está corresponde al segundo estereotipo anteriormente mencionado. ¿Cómo este grupo de casos sociales que no conocen ni Dios ni demonios, esa gentuza desprovista de los valores cívicos básicos y de consciencia política, ni constituye un pueblo ya que no tiene ni memoria ni verdadero idioma, como esos desechos de la sociedad pueden tener una historia militar?!
Pues si, por mucho que os parezca extraño, la tenemos y desde el principio. Desde el Teljaripe (nuestra salida de la India) hasta los conflictos más recientes. Esta historia militar puede de alguna manera constituirse como un marcador identitario de este pueblo. Puedo daros decenas de referencias de archivos nacionales, municipales francesas, españolas, alemanas, italianas (…) que ilustran mi argumentación desde el final del Medievo, hasta la época moderna pasando por el renacimiento. Sin hablar, mucho antes de las crónicas orientales (ghaznavides, armenias, bizantinas…). Así mismo, podríamos citar elementos lingüísticos, antropológicos y culturales. En rromani, numerosas palabras del campo lexical de las actividades y herramientas militares son de orígenes sanscritos y persas. ¿Nuestros oficios tradicionales como la forja, el chalaneo, la música no pueden entenderse como reminiscencia de sus habilidades características e inherentes al buen funcionamiento de los ejércitos de épocas medievales y modernas? Tengo que subrayar el hecho de que esos documentos, no los he encontrado yo, no me los he inventados, la gran mayoría estaban referenciados por historiadores de renombre, pilares de la historiografía rromani (Bataillard, Soulis, Vaux de Foletier, Sanchez Ortega, Gomez Alfaro…). Tan solo he tenido que tejer conexiones.
Me pregunto por lo tanto, ¿por qué negar esas conexiones lógicas, perderse el indicio que nos lleva a la fuente del saber y a una proposición critica? ¿Cuál hubiesen sido las consecuencias de una interpretación critica de la historia a través de esas fuentes? Simplemente, hubiese sido totalmente otra. Más estimulante, más matizada y tal vez más justa. ¿Por qué no detenerse en el bagaje militar legado por los Rajputs a los Proto Rroma, los Ghulams de los ejércitos ghaznavides, los “esclavos” militares y los mercenarios de los ejércitos seldjukides, la participación de nuestros pasados en las guarniciones de los Doux y los Komes (rangos militares) armenios y bizantinos?
En Europa, “las tropas de Bohemios” conducida tanto por los Duques y Condes (fíjese en la proximidad fonética entre los títulos militares armenios y las que encontramos cuatro siglos después en Europa y de los cuales se encomiendan los gitanos), tanto por capitanes estaban conocidas por sus grandes aptitudes a la guerra y numerosos documentos de archivos comprueban la participación de los Gitanos en las guerras de las épocas y los lugares donde vivían.
En Francia, por ejemplo (pero se puede aplicar este fenómeno a todo el continente europeo) entre el principio del siglo XVI y la primera mitad del siglo XVII, los Gitanos franceses, les “compañías bohemias” participan a la “empresa de guerra” a través del servicio de armas y el patrocinio real y señorial, a una época en la cual el rey como la nobleza intentaban reclutar por todos los medios posibles de reclutar y de fijar sus ejércitos.
A partir del reino de François I y hasta el de Henri IV pero también durante las revueltas de La Fronde, las “Compañías de Bohemia” fueron incorporadas a los ejércitos por licencias de rey o de otras autoridades. Os daré tan solo algunos nombres con el fin de “ dar cuerpo” a esos olvidados: el Capitaine La Chesnaye, Charles Dodo, el Capitaine La Gallèren François Roverle, el Capitaine Robert, el capitán Quiros, los Hermanos Losada, las familias Berenguer y Noguera…
Los Gitanos no han sido sistemáticamente perseguidos como los “pobres malos de los Estados europeos”. Esas compañías podían asegurar directamente el servicios del rey e Henri IV de Francia le dio las gracias al capitán Charles por haber enviado 400 egipcios en el asedio de Saint Jean d’ Angély. Esas compañías en toda Europa, también se veían reclutadas por los señores por necesidades políticas o fiscales. Los Gitanos se quedaron fieles a sus protectores nobles o al rey. Las redes familiares gitanas estaban fijadas por las alianzas de linajes de sus protectores. Numerosos edictos reales y otras pragmáticas en contra del pueblo gitano en Europa tuvieron como meta la de desestabilizar esas compañías, en los momentos en los cuales esas fuerzas mercenarias podían suponer un prejudicio para el monarca.
La participación activa a acontecimientos bélicos por parte del pueblo Gitano está atestada por fuente documental en España desde la Reconquista Cristiana hasta las Guerras de Flandes y de sucesión pasando por las revueltas alpujarreñas y murcianas. Situaciones parecidas se dieron en Italia, en los Países bajos, en Alemania…
Como lo subraya muy justamente Emmanuel Filhol, “si es verdad que los Roms fueron perseguido sin descanso cuando las prescripciones monárquicas dispusieron del apoyo de los parlamentos y de la diligencia de los magistrados, también han sido llamados, necesitados, protegidos, sus hijos apadrinados por la más alta nobleza de la época. Al final del siglo XVII, esta connivencia fue deteriorada por el repliegue de las autonomías señoriales y el final de las revueltas civiles, pero había infiltrada suficientemente el sistema estético de la civilización barroca para perdurar a lo largo del siglo XVIII y aun mas allá”.
Una multitud de documentos, archivos y demás reflejan esta realidad: salvo conducto con autorización de llevar armas y caballos para unirse al ejercito, agradecimientos reales, exención de limitación infligidos por los decretos en vigor contra los Gitanos, ect…
¿Y si hablamos de acontecimientos más reciente, como la participación en la Resistencia de Rroms, Calé, Manouches, Sinté sobre cada uno de los frentes, contra el nazismo, el fascismo y la dictadura franquista, que sea en Francia, en España, en Rusia, en Inglaterra, en Ex Yugoslavia, en Polonia, en Alemania o en los Países Bajos? La documentación está aquí y en esos casos más contemporáneos, los protagonistas siguen vivo.
Como bien lo sabréis, la cristalización política de una identidad nacional requiere algunos ingredientes pero sin duda alguna sus axiomas fundamentales son el idioma y la historia. Ambos son importantísimos, tanto para el que se encuentra en el corazón de esta cristalización como para el que desde el exterior es testigo del proceso y le da una legitimidad de hecho. Si todas las naciones son elaboraciones imaginarias, y si su idioma, su historia son construcciones, es el caso para las naciones políticamente e institucionalmente auto proclamadas y reconocidas. El pueblo rromani, en su aceptación política, como pueblo sin territorio compacto o pueblo trans nacional vive desde ya más de medio siglo (3 generaciones, un proceso de cristalización política. El Rromanipen (el sentimiento de pertenencia al pueblo gitano, un pueblo rico de su pluralidad, sin duda el pueblo que se debe de entender mejor lo que significa la unidad dentro de la diversidad o la diversidad como armonía) se ancla en lo político. Este sentimiento genuinamente gitano se ve adaptado a las necesidades de la conceptualización gadjikani y política de cualquier reivindicación nacional. Lo que es del orden del conocimiento, de un sentir más o menos claro y formulado, casi intuitivo pero fundamental para nuestro pueblo se formula y se conceptualiza en términos políticos contemporáneos.
Al no ser el sujeto de mi intervención la emergencia o el desarrollo del nacionalismo político gitano, no me retrasare tratando este tema. Sin embargo me parece interesante subrayar una de las principales características de nuestro pueblo, característica que influye en el entendimiento que se pueda tener de este desarrollo del nacionalismo gitano: su carácter transfronterizo y por lo tanto muy original en relación con la concepción clásica y arquetipal que se tiene de la emergencia de los nacionalismos. El mantillo necesario a la emergencia de los nacionalismos modernos y contemporáneos no es para nada el de la realidad rromani. En efecto, se necesita unos ingredientes específicos para que germine la semilla del nacionalismo. Para citar algunas muy brevemente, es necesario que se dé un declive del concepto de idioma/escritura entendida como un instrumento de conocimiento de una verdad ontológica (latín, árabe). Así mismo, tiene que desaparecer la convicción de que la sociedad está organizada alrededor o debajo de un centro todo poderoso (un soberano u otro). El pueblo tiene que liberarse de un concepto de temporalidad en la cual cosmogonía e historia se confunden. Además, a todo esto se debe añadir un importante cambio económico, descubrimientos científicos así como el advenimiento de un potente vector de comunicación.
Ahora bien, la relación que tiene el pueblo gitano con su lengua y su historia no es en nada religioso. Nuestra sociedad es holística (no se puede entender el pueblo gitano como una suma de individualidad, tan solo se puede entender en su conjunto. No existe entidad humana superior que determine la realidad del pueblo).
Por lo tanto es evidente que el modelo ero centrista del siglo XVIII, así como sus derivados colonialistas y post colonialistas, no pueden verse aplicados a la emergencia del nacionalismo gitano. Sin embargo, el desdén o la condescendencia (en el mejor de los casos) con los cuales se entiende la emergencia de una conciencia política gitana es una muestra más de una gitanofobia de hecho, de la incapacidad o la falta de voluntad de enfrentarse a otra realidad, a una alteridad conceptual desde otra perspectiva.
La historia como la política y las ciencias sociales escritas desde esas perspectivas gadjikani centristas han dado forma a una imagen del pueblo gitano que, primero no es la adecuada (ya que ni es crítica y es muy etnocentrista), segundo, tuvo como efecto perverso de verse asimilada por los propios Gitanos. Como ejemplo, bastaría con mencionar dos de esas asimilaciones. La primera, en un contexto puramente francés, trata de la apelación administrativa de “gens du voyage” (litt: gente de viaje, travellers) que fue totalmente dirigida, asumida por los Gitanos franceses. Una clasificación administrativa pudo con una pertenencia étnica. El nombre de un pueblo se vio sustituido por una categorización arbitraria.
El segundo caso de asimilación de un error de interpretación de la historia por los propios gitanos se materializa en la facilidad con la cuales los propios gitanos explican las persecuciones que llegaron a vivir y el anti gitanismo actual demostrando un determinismo aterrador e invocando el seudo carácter pacifista, casi natural de nuestra historia y de nuestra cultura. Desastrosa mentira que , como lo hemos mencionados antes es mayoritariamente difundida por la historiografía.
Las relaciones que los Gitanos intelectuales tienen con la memoria es desgraciadamente influenciada por las interpretación y la difusión normativa de la historia y de la cultura rromani impuesta por la sociedad mayoritaria. Tenemos que reconocer que desde unos 15 años ya, los intelectuales e investigadores gitanos están haciendo suya el estudio de la historia de su pueblo. Sin embargo, este acontecimiento decisivo está apareciendo en un momento en el cual se está haciendo preponderante el concepto de historia memorial y no critica. Desgraciadamente, esta manera global de pensar la historia pervirtió este impulso, lo hizo infructuoso, peligroso. La escritura de la historia se hizo sufrida y memorial.
El efecto, el sufrimiento instaura victimas, y ser víctima constituye fácilmente en una moral reconfortante. Poco a poco, se instala el riesgo de crear una identidad fundada en la “victimidad”. Aparece el “dolorismo”. La memoria del sufrimiento se teje y se impone a la historia. La emoción supera la comprensión. Los sufrimientos se vuelven ataduras y vínculos, cimientos identitarios. El sufrimiento se vuelve edificante y predomina sobre los elementos fundamentales que constituyen la idiosincrasia del pueblo. Los Gitanos tan solo se conciben como el objeto de persecuciones históricas y aunque se dé un enfoque positivo a este pueblo, en los medios de comunicación por ejemplo, la referencia a una historia lagrimal parece ser de rigor.
En el caso de los Judíos por ejemplo, existe una historia sufrida tradicional (que tiene materialización en celebraciones, rezos, poemas y que unen de manera transhistórica las persecuciones del pasado). Esta “historia sufrida tradicional y la historia lagrimal que la prolonga crearon las condiciones de una memoria victimaria” .
En este caso, como en el de los Gitanos, la ausencia de una verdadera historia escrita ha jugado un papel en la monopolización a través de la memoria de una historia sufrida. Sin embargo, la realidad rromani no es del todo la misma ya que no existe una historia sufrida tradicional de la misma escala que la de los Judíos. En el caso gitano, las bases de esta historia lagrimal han sido impuestas por los “romologos” y otros especialistas de la cultura y la historia gitana. Esta historia sufrida tradicional es una elaboración. Es exógena al pueblo gitano y no está vinculada a la cultura y el sistema de transmisión de los Gitanos. Pero a fuerza de machaqueo, se ha visto asimilada y aceptada por el pueblo gitano y algunas veces hasta por sus elites, teniendo así un efecto nefasto sobre la interpretación de la historia por una parte y sobre la comprensión del papel del Gitano en la sociedad por otra.
Encerar los Gitanos en esta mirada victimaria los colocan fuera de la historia. Hace del pueblo gitano un arquetipo de víctima. Este posicionamiento consiste en una negación de nuestra esencia, del nuestro papel de actor de la historia y de nuestra participación positiva a la civilización. El pathos domina la conciencia. Y es de historia de que el pueblo necesita y para nada de emociones a menudo furtiva, emociones que sin cesar necesitan ser renovada siempre con más intensidad.
La historia de los Gitanos casi milenaria se resume a una serie de persecución, cada uno las suyas, dependiendo del país de origen; persecuciones que encuentran sus clímax en el genocidio nazi. Toda la historia de un pueblo parece resumirse a esto, sin dejar espacio para un discurso más matizado. Gitanos y gadje tienen acceso a un conocimiento sobre el pueblo gitano tan solo mediante el prisma de las persecuciones, la esclavitud y del genocidio más que a través de su larga presencia en el continente y de sus contribuciones a la vida de sus respectivos países y de Europa en su conjunto.
¿No es esta la peor de la ignominia y la mejor manera de destruir un pueblo? ¿No se puede considerar esto como un genocidio cultural moderno?


domingo, 28 de abril de 2013

Censos de gitanos y gitanas en la ciudad y gobernación de San Felipe. 1785-1787



Hoy, con la Constitución en la mano, sería imposible realizar un censo de gitanos y gitanas porque la carta magna no lo permite. Sin embargo, en los siglos pasados esto no era así (y en la Francia de Sarkozy tampoco lo fue). Aquí dejo un artículo para los estudiosos de la demografía y demás curiosos. Hay que tener en cuenta que a la hora de manejar estos datos, estamos hablando de gitanos y gitanas avecindados en un municipio, por lo que es una realidad parcial, ¡ojo!:


http://roderic.uv.es/bitstream/handle/10550/27364/125-140.pdf?sequence=1

domingo, 17 de febrero de 2013

"La danza de los gitanos".


Traigo al blog, una pequeña reseña que he hecho al hilo de que los amigos de Ereiten encontraran un texto sobre "una danza de gitanos" en la Errenteria (Gipuzkoa) de la Edad Moderna:

No es cuestión menor el encontrar un texto como el que vamos a comentar en un acta de Errenteria de 1611.  Lo tenemos que situar en el momento de la programación de los festejos del día de la Magdalena, cuando se deciden hacer dos bailes, siendo uno de ellos “de gitanos”. La villa tenía por costumbre hacer danzar a los mozos para solemnizar la fiesta de la patrona, y así, encontramos referencias de dicha práctica en 1599, 1603 o 1611, fecha que nos ocupa este breve apunte.
Veamos pues, el mencionado fragmento en toda su literalidad:
 "...y para que la dicha deboçión baya en aumento, acordaron que su día, dende la víspera, se hagan dos danças: la una de libreas, conforme con sus mudanças e ystrumentos y dichos en alabança de la Santa, y la otra el propio día de gitanos".
Como no queda muy claro que se refiera a la danza, y se puede interpretar de forma errónea (entendiendo como “dia de gitanos”), hemos vuelto a redactar el final, corrigiendo así la confusa anotación del escribano y añadiendo unas comas donde proceden:
"... y la otra, el propio día, de gitanos".
Este “baile de gitanos”, probablemente lo representaran los aludidos mozos, a través de una mascarada simulando el estilo de los Kaskarots de Ziburu, o quizá fueran los propios gitanos los danzarines, quienes desde su llegada a la Península en el siglo XV empezaron a participar en las fiestas del Corpus con sus bailes. Sin irnos muy lejos, está registrado en el Libro de Cuentas de varios pueblos de Bizkaia de 1559, de 1566 y de 1570 el pago en maravedíes a unos egitanos que delante del Santísimo hicieron ciertas danzas e vueltas e regocijos.
Sea como fuere, es siempre una satisfacción, para los que investigamos la Historia del Pueblo Gitano, encontrarse textos que lo aludan en la Edad Moderna y que no sean de carácter legislativo ni procesal.
Sin embargo, si de verdad se permitía a los gitanos bailar en estas celebraciones señaladas, mientras que las Juntas desde el siglo XVI habían prohibido la entrada de los mismos en Gipuzkoa, se estaría cumpliendo la letra de esa canción popular que dice:
“Cuando llegan los días señalaitos,
hay muchos gachositos que son gitanos,
visten gitanos, cantan casi gitano,
y juran que su abuelo fue gitano.

Cuando pasan los días señalaítos,
Los mismos gachositos cazan gitano, muerden gitano...”.



David Martín Sánchez

(texto extraído de: http://www.ereiten.com/blog_view.php?uuid=33&cat=0)


lunes, 3 de diciembre de 2012

La condición social y jurídica de los gitanos en la Historia.

Hacía tiempo que no realizaba una entrada en el blog... La realización de la tesis me quita más tiempo de lo esperado, pero como dice el refrán: "sarna con gusto...". Bien, en esta ocasión traemos una cuestión fundamental en el estudio del pasado del Pueblo Gitano, esto es, la serie de pragmáticas y disposiciones que se han creado para intentar asimilarlo a la sociedad mayoritaria.

Alejandro Martínez Dhier, desde un punto de vista académico (el de la Hª del Derecho concretamente), realiza el siguiente estudio en su tesis doctoral. Hay mucho trabajo detrás de esta investigación y aporta datos importantes. Esta visión academiscita y rigurosa, como decimos, de la parte represora (las diferentes administraciones estatales y locales, desde el siglo XV hasta el XX) da muchas pistas para crear un marco de estudio del Pueblo Gitano.

Aquí dejo el enlace de la tesis: 
http://0-hera.ugr.es.adrastea.ugr.es/tesisugr/16795015.pdf



Por otro lado, y si no queréis leer, también dispone de un vídeo donde hace poco habló sobre el tema: 



PD: Sólo un punto negro en todo este tema: el trato de indiferencia que da el ponente a la obra de Antonio Gómez Alfaro, reconocido investigador del pasado del Pueblo Gitano.